no cree que sea venganza política

Tres casos de violencia contra la mujer. composición: peru21.pe

#NiUnaMenos: Porque todas hemos sido abusadas alguna vez en nuestras vidas, marchemos el #13A

Publicado: 2016-07-20
Todas las mujeres alguna vez hemos sido víctima de violencia sexual. Alguna vez, en algún lugar, en algún momento de la vida. Leo los testimonios de muchas de ustedes, mujeres de mi edad, más jóvenes, mayores que yo, que en el grupo de Facebook que organiza la marcha para el 13 de agosto, se animan a contar que han sido abusadas por alguien de su entorno. Cada testimonio es más triste que el otro y al final parece que ser abusada fuera una regla y no una excepción. 
Trato de rebuscar en mi pasado a ver si yo también comparto alguna de esas experiencias y claro que sí, de pronto recuerdo la rabia. Poco antes de la segunda vuelta de 2011 entre Humala y Keiko, el trabajo era duro y regresé a mi casa casi a medianoche. Detrás de mí había un tipo que me seguía y yo ni por asomo creí que tenía alguna intención perversa. Se detuvo frente a la puerta de mi casa y yo, ingenua, con una sonrisa, le pregunté si buscaba a alguien. No respondió pero vi que movía sus manos, bajé la cabeza y vi que tenía el cierre abierto, su pene afuera, y se masturbaba frente a mí. 
La calle estaba vacía así que volteé lo más calmada que pude, - esa desgracia de ser humano se acercó por detrás y dijo ay qué rico - metí la llave en la puerta, abrí, entré y cerré la puerta. 
Me quedé quién sabe cuánto en las escaleras pensando qué hacer, mirando por alguna rendija para ver si aún seguía ahí. Tenía miedo de moverme, que viera mi sombra. Estaba agazapada en mi casa. Cuando por fin reaccioné, le conté a mi papá quien salió disparado a ver si ese tipo aún andaba por ahí. Por semanas tuve miedo de que el mismo tipo regresara, no hay nada más aterrador que ser atacada en el lugar en el que uno se considera a salvo. Tenía miedo de que el tipo apareciera en algún momento y yo ya no tuviera tanta suerte.

Una cuestión de suerte

Al final pareciera que en nuestro país, ser víctima de violencia o abuso es la regla y no serlo, fuera más bien una cuestión de suerte. Ayer hice una encuesta rápida entre mis amigas del colegio, de la universidad, de los lugares en los que alguna vez he trabajado, amigas que ahora están conmigo aquí en París y todas, todas habían sufrido algún tipo de violencia sexual. Sin ir más lejos, mis hermanas tienen 13 y 15 años, y ya saben lo que significan las miradas lascivas de un hombre. Mi madre, mi abuela, mis tías, todas en algún momento me han contado cómo han sido víctimas de algún imbécil al que le enseñaron que por ser hombre tenía derecho de violentar a las mujeres
Después de haber leído los testimonios personales de cada una de las mujeres que se animó a compartir su historia, se hace aún más necesario no pensar en cifras cuando se habla de violencia sexual contra las mujeres. Ni el dolor ni el verdadero significado de un ataque se pueden ver en los números.
"A los 5 tuve un tío que me tocaba"
 "A los 9 años" (...) el hombre este se metió conmigo ya para qué decir todo lo que me hizo."
"A los 12 años atacada por un pedofilo en Madrid."
"Todas las mañanas me despierto y lucho para que las heridas que tengo dentro mío me dejen vivir"
Puede ser que ahora tengamos derecho a voto, que ahora podamos divorciarnos, que ya no estemos obligadas a casarnos con el que nos violó, que podamos ir a la universidad, ocupar cargos públicos o postular a la Presidencia. Sin embargo, aún queda lo más importante, cambiar la mentalidad de nuestra sociedad y exigir que se nos respete como ciudadanas del mundo. Este 13 de agosto marchemos por nosotras, por nuestras mamás, por nuestras hijas, por nuestras hermanas. Si tocan a una, tocan a todas.
Les dejo el himno del Movimiento de Liberación de las Mujeres - MLF por sus siglas en francés. ¡De pie, mujeres, de pie!



Escrito por

Dánae Rivadeneyra

Periodista clásica. Leo, investigo, escribo y, como no puede ser de otra manera, me involucro. Ahora en París, ayer en Lima.


Publicado en

Me fui de la casa

La vida 10,253 Kilómetros lejos de Lima, mi casa.